
PARTIDOS Anderlecht perdió 0-1 en el partido de ida de las semifinales de la Croky Cup. A quien más le dolerá la derrota es al Antwerp, porque en los minutos finales se quedó con nueve hombres tras las expulsiones de Sardella (segunda amarilla) y Diarra. Un Anderlecht otra vez extraordinariamente pobre, que puso algo de empeño pero evidenció un claro déficit de calidad: apenas generó ocasiones a medias y la próxima semana necesitará medio milagro en el Bosuil. El equipo ya encadena tres partidos seguidos sin marcar ("¿Traer un verdadero sustituto para Dolberg?
¿Están locos?", debió pensar la directiva) y el fútbol que ofrece sigue siendo una gran tristeza de ver. Si Anderlecht no se recupera pronto, en unas semanas tocará empezar a pensar en la próxima temporada: con este nivel, la campaña ya no tiene arreglo. Aun así, Anderlecht vive con la vana esperanza de que la final de la Croky Cup no esté del todo perdida. El equipo apenas ha rendido lejos de casa este curso y ahora deberá ganar en el Bosuil la próxima semana por al menos un gol para, como mínimo, forzar la prórroga. En una primera mitad en la que predominó el empeño, Anderlecht recibió el golpe en el tiempo añadido. Janssen, en un remate de cabeza tras un córner, vio cómo Sardella, con un reflejo —o con un despeje pésimo—, introducía el balón en propia puerta. Los primeros quince minutos fueron para olvidar, pero luego Anderlecht inquietó con acciones de Hazard y Saliba. Aun así, en el área mostraba inseguridad. Antwerp fue peligroso al contragolpe: Vandeplas tuvo la opción de poner a los visitantes por delante tras un horroroso pase atrás de Maamar y Coosemans salvó a Anderlecht, pero en el córner siguiente Janssen quedó completamente solo y abrió el marcador. En el añadido tuvo una más Bertaccini, que envió el balón fuera. Tras el descanso Anderlecht salió con renovadas ganas, pero eso solo se tradujo en centros que no encontró rematador. Al filo de la hora Antwerp pudo sentenciar, pero Vandeplas, en otra acción clara, no empujó un centro dentro del arco. Anderlecht terminó hiriéndose a sí mismo: Sardella vio la segunda amarilla en el minuto 73 y cinco minutos después Diarra recibió la roja directa, con lo que el equipo tuvo que acabar el encuentro con nueve hombres. Ambas sanciones fueron, por cierto, completamente merecidas. Antwerp buscó entonces aumentar la cuenta y metió cambios ofensivos; Babadi golpeó el larguero desde un ángulo complicado. Anderlecht sufrió, aunque aún tuvo una opción a balón parado por medio de Verschaeren, el único que ofreció peligro tras el descanso. En el tiempo de añadido Coosemans evitó el 0-2 al sacar con una gran parada un tremendo disparo de Al-Sahafi. En síntesis: derrota por la mínima en casa, un gol en propia puerta, expulsiones que dejan el duelo de vuelta en el Bosuil abierto pero cuesta arriba, y la sensación de que Anderlecht necesita una reacción urgente si no quiere dar por perdida la temporada.
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