
OTRO Para el RSC Anderlecht, el domingo está en juego algo más que el orgullo. En la confrontación decisiva contra Cercle Brugge, los bruselenses pueden certificar su billete para los play-offs de la Champions; pero si fallan, podría sobrevenir un final angustioso de la fase regular. A una jornada del cierre, los violeta y blancos tienen todo en sus manos. La consigna es clara: con un punto basta para entrar entre los seis primeros y optar al título.
Aun así, en el Lotto Park se respira tensión, y la presión parece aumentar día a día. Si ganan, no caben dudas: Anderlecht aseguraría sin rodeos su participación en el Play-Off 1, un objetivo que al inicio de la temporada se marcó como mínimo. Incluso el empate sería, en la práctica, suficiente, aunque en el club mantienen la cautela. “Nos toca rematarlo”, es la consigna interna. Quieren evitar depender de resultados ajenos. Una derrota, sin embargo, generaría nerviosismo. En ese caso, los seguidores tendrían que mirar otros campos, donde rivales como KV Mechelen y KAA Gent estarían listos para aprovechar cualquier tropiezo. Tras varias ocasiones desaprovechadas para sumar el punto necesario, el margen se ha vuelto ínfimo. El partido contra Cercle Brugge se presenta, por tanto, como un duelo cargado. Los visitantes también tienen motivos para luchar y son conocidos por ser un equipo incómodo. Anderlecht deberá mostrarse afilado. Lo que está en juego está claro: seguridad y alivio con una victoria o un empate, o un cierre de infarto en caso de derrota. El domingo por la noche sabremos si Anderlecht mantiene su destino en sus propias manos —o si acaba entregándolo.
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