PARTIDOS Anderlecht perdió 4-2 en el campo del Club Brugge. En la primera mitad los púrpura fueron literalmente arrollados por el equipo de casa, que se marchó al descanso con un claro 3-0. Tras la reanudación, Brugge bajó notablemente el ritmo y Anderlecht mejoró, reduciendo distancias hasta el 3-2 gracias a Hazard y Cvetkovic. Finalmente, Vermant cerró el partido con un contragolpe en el tiempo añadido.
Antes del descanso Anderlecht fue superado en todos los aspectos: calidad, velocidad y garra estuvieron muy por debajo de los de Brugge, que jugaron con gran solvencia y en ciertos momentos dieron la sensación de enfrentarse a un rival controlado como en un videojuego. El 3-0 al descanso reflejaba esa superioridad manifiesta.
Continue leyendo abajo del anuncio
Continuar leyendo Anderlecht tuvo ya un susto a los pocos minutos, cuando un balón fue despejado de la línea de gol hasta en tres ocasiones. Fue solo el aperitivo de lo que vendría: al cuarto de hora, un Sabbe completamente libre inauguró el marcador con un disparo alto desde la distancia. Coosemans evitó el 2-0 con una gran intervención a Vanaken, pero poco después Stankovic remató de cabeza un córner para hacer el 2-0, superando con facilidad a Degreef. El tanto evidenció la facilidad con la que Brugge imponía su superioridad física en los duelos. En el minuto 35, cuando Tzolis fue lanzado en soledad, regateó a Hey y cruzó el balón por bajo para el 3-0. Anderlecht no logró retener la pelota y resultó inofensivo.
En la segunda parte Bertaccini fue sustituido por Stroeykens y, gracias también a la mayor relajación de Brugge, Anderlecht salió más vivo. Con el rival en modo crucero, Hazard devolvió algo de esperanza al equipo con el 3-1, tras un rechace que Mignolet no pudo atrapar. En el minuto 67 Cvetkovic tuvo otra ocasión que Mignolet desvió; Stroeykens solo pudo remachar con la rodilla en el rechace.
A falta de veinte minutos, Taravel intentó dar aire introduciendo al cedido Da Costa por Augustinsson. Brugge volvió a acercarse por medio de Seys, pero Coosemans respondió con una gran intervención al filo del área. En el minuto 90 Verschaeren envió un pase profundo a Cvetkovic, que definió bien ante Mignolet para poner el 3-2.
En lugar de un final trepidante, fue Vermant quien sentenció a la contra en el tiempo añadido. Aunque Anderlecht recortó, cuando Brugge aflojó hubo momentos en los que los violetas pudieron haber hecho más. ¿Fue Brugge tan dominante por mérito propio o Anderlecht tan endeble? Como suele suceder, un poco de ambas cosas...