
OTRO Antoine Sibierski asume oficialmente como director técnico en Anderlecht. El francés estuvo ayer en Neerpede para ultimar las formalidades. Llega con una amplia experiencia, pero también con una historia personal que lo marcó profundamente. Su enfoque es directo, minucioso y sin concesiones.
«No dejaré que nadie me obstaculice», afirma con claridad. Sibierski reconoce no haber sido un futbolista excepcional, pero sí haber construido una carrera respetable. «Me faltaba velocidad y desparpajo, pero lo compensé con entrega, disciplina y la mentalidad adecuada», explica. Jugó en varios clubes de Francia e Inglaterra, entre ellos Nantes, Lens y Manchester City, y cerró su carrera en Wigan. Tras colgar las botas se quedó en Inglaterra y trabajó como agente de jugadores junto a su hermano. Su vida sufrió un golpe tremendo cuando, en 2010, su hija falleció con 18 años. La tragedia dejó huellas profundas y dio lugar a la creación de una fundación dedicada a apoyar a jóvenes vulnerables. Más tarde regresó a Francia, donde fue director técnico en Lens y scout para Hull City, además de formarse como entrenador. Su puesto más reciente fue en Troyes, donde la City Football Group lo nombró director deportivo. Allí causó buena impresión con una visión amplia y pensada. «Presenté un plan de decenas de diapositivas en el que explicaba mi enfoque. Si hago algo, quiero hacerlo bien», comenta. Esa filosofía se tradujo en decisiones rápidas y contundentes: poco después de su llegada impulsó cambios significativos en el cuerpo técnico. Según él, eso forma parte de la responsabilidad del cargo. «Hay que atreverse a intervenir cuando algo no funciona. Siempre con criterio, pero sin dilación». Disciplina, entrega y modestia son el eje de su filosofía. «Quien no esté dispuesto a seguir eso no tiene cabida aquí», añade. En la elección de un entrenador se muestra especialmente riguroso: mantiene largas conversaciones con los candidatos y los evalúa en tres áreas clave —personalidad, dirección técnica y gestión—, incluso simulando situaciones concretas para probar sus reacciones. Bajo su liderazgo, Troyes alcanzó éxitos deportivos y financieros: el club ascendió a la Ligue 1 y generó ingresos considerables por traspasos. Aun así, se produjo una ruptura con la junta directiva, en parte por discrepancias sobre la autonomía deportiva. «Pueden haber debates, pero yo debo poder hacer mi trabajo», subraya. Esa ruptura allana ahora el camino hacia un nuevo capítulo en Anderlecht, donde Sibierski quiere construir un proyecto deportivo sólido desde la discreción. No habrá demasiadas entrevistas, avisa: «Prefiero hablar con hechos antes que con palabras».
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